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Amando al caballo

Amando al caballo

Edgard Mata

Precio habitual $9,000.00 USD
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Acerca de la obra
Técnica / Material
Pigmentos Naturales
Dimensiones
Alto x Largo 1.88m x 1.47m
Ubicación de la obra
Caracas, Venezuela
Edgard Mata Ver sus obras →

Descripción de la obra

El maestro Edgard Mata sumerge al espectador en una escena de profunda gravitación mística, donde los límites entre el mito y la conciencia individual se disuelven bajo una atmósfera estrictamente ritual. La obra es un testamento visual del poder de la materia y el espíritu, estructurado a través de una solemne coreografía corporal.

La composición está anclada por dos figuras femeninas envueltas en una profunda penumbra. Una figura central, esculpida en ricos tonos ocres y tierras, se encuentra agachada en primer plano, su cuerpo fusionándose con las sombras. Su brazo se alza con una fuerza y elegancia conmovedoras, en un gesto de invocación que se alinea con una segunda figura femenina, pálida y casi escultórica como el mármol, posicionada a su espalda. Juntas, forman un poderoso eje que dirige la tensión visual de la obra.

Detrás de este altar humano, emergiendo de la oscuridad, se impone la presencia espectral de un caballo. El corcel, dotado de un resplandor fantasmal de verdes luminosos, mira de soslayo hacia la escena. No se trata de una representación zoológica literal, sino de la manifestación de un poder ancestral, un espíritu que actúa como testigo de este ritual silente. Pequeños detalles simbólicos, como las enigmáticas figuras con formas de pez que flotan en el espacio, añaden capas de misterio a la narrativa visual.

El uso de la luz en este lienzo resulta extremadamente impresionante. No existe una fuente de luz externa evidente; el resplandor parece emanar de los propios cuerpos y del caballo, esculpiendo sus volúmenes y dotando a las formas de una presencia física y mística tangible. El dramático claroscuro crea sombras profundas en el fondo, empujando las figuras al límite de la percepción e invitando al espectador a adentrarse en la oscuridad del lienzo.

La materialidad de la obra es fundamental para comprender su jerarquía plástica. Mata ejecuta esta pieza utilizando pigmentos naturales, una elección técnica que requiere de una absoluta erudición en el oficio. Esta decisión es visible en la textura terrosa de la superficie, en la vibración de los ocres cálidos y en la riqueza mate de los verdes espectrales y negros translúcidos. El uso de estos pigmentos minerales y orgánicos le otorga al lienzo una cualidad táctil innegable; la pintura no solo ilustra, sino que respira a través de la materia, permitiendo que ese impresionante resplandor localizado resbale sobre superficies que se perciben vivas y densas.

Se trata de una pieza de un hermetismo fascinante, donde el rigor del oficio, la pureza de los materiales y la magistral ejecución de la iluminación convergen para crear un universo silente, visualmente inagotable y de altísimo valor de colección.

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