Asston Fernández destila el majestuoso e icónico paisaje caraqueño hasta su esencia más minimalista. Alejándose de la pesadez y la solemnidad volumétrica de la escultura tradicional en metal que marca su linaje, el artista propone un recorrido visual a través de una única línea continua y fluida.
El vibrante acabado en acrílico azul turquesa transforma esta silueta montañosa en una pieza fresca y audaz, logrando que la obra dialogue directamente con el vacío de la pared que la sostiene. Trazo del Ávila es el resultado de una experimentación donde la síntesis estética y la libertad creativa convergen, diseñada para aportar ligereza y el inconfundible carácter de una nueva generación plástica a los espacios más vanguardistas
